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Junio 17, 2009

Necesito Gafas

Hoy, cuando nos olvidamos las gafas y tenemos algo que leer, cuando parece que no alcanzamos a interpretarlas las letras, si tenemos algún defecto en la refracción, son muy pocos los que acuden al oftalmólogo o piden consejo a su médico sobre lo que tienen y deben hacer. Sin más, nos dirigimos al establecimiento más próximo sea este una gasolinera, una tienda de golosinas o una papelería donde encontramos un muestrario con distintos tipos de gafas, con distintas graduaciones.

Ahora llega el momento de probarlas y ver cuales nos sientan mejor y con las que parece, y dijo parece, que vemos mejor. La decisión la tomamos en función de los dos parámetros que hemos indicado, si veo un poco peor pero me quedan mejor, no lo dudamos estas son las que nos llevamos. No es infrecuente que entre las graduaciones que aparecen no encontremos la que nosotros queremos, falte la que necesitamos, pero tampoco a esto le damos importancia. La supuesta función que necesitamos, la cumplen, ya que aumentan el tamaño de la letra y en buena lógica vemos mejor, lo que no quiere decir que veamos bien.

En cuanto a los controles de calidad que deben tener estos productos, así como el mínimo de garantías, brillan todos por su ausencia. Pero somos poco exigentes al respecto y nos empecinamos en cubrir nuestro capricho, es decir, salir con unas gafas que nos saquen del apuro.

No seria denunciable si este tic no fuera otra cosa que una compra compulsiva, reprobable por la falta de responsabilidad que ante las compras todos debemos tener, pero una falta sin importancia si al llegar a nuestra casa pedimos hora con nuestro oftalmólogo e intentamos comprobar cual es nuestro problema y que debemos hacer para solucionarlo.

Frecuentemente, nos quedamos con las gafas que hemos adquirido y somos nosotros los que nos acostumbramos a ellas, en lugar de elegir las que mejor se acomodan a nuestras necesidades.

Como muestra de la veracidad de los hechos comentados, baste citar, que si cualquiera de las personas que acuden a estos establecimientos para comprar unas gafas y tras la elección de las mismas, se dirige al oftalmólogo, podrá comprobar que sale con unas gafas que posiblemente no coinciden con la graduación de las compradas en el mercado, y lo más grave, que posiblemente no tenga el mismo defecto de refracción en un ojo que en el otro.

Adquirir unas gafas, que ante una emergencia, podrían servir las que compramos en la gasolinera, la papelería, el quiosco o la farmacia, debe ser un acto responsable, fundamentalmente de salud. Una buena graduación impedirá que nuestra vista sufra más deterioro del necesario, prolongando nuestra salud visual. Si tiene defectos de refracción, ve mal por el paso de los años o no está cómodo en sus lecturas habituales, acuda a su oftalmólogo el es él indicado para prescribirle sus gafas con la graduación que mejor se adapte a sus necesidades.

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