Seguimos sin prestar la atención necesaria al uso que nuestros jóvenes hacen de los aparatos de música, la llegadas de los MP3 y los iPod nos han traído un incremento alarmante en el número de personas que sufren algún tipo de deficiencia auditiva, un problema que en la mayoría de los jóvenes todavía no ha dado la cara, ya que con el paso del tiempo y la degeneración que la edad producirá en su sistema auditivo, terminara por aflorar , es un problema sobre el que no estamos sabiendo actuar de manera preventiva.
Esta perfectamente demostrada la relación existente entre; escuchar música demasiado alta, y la existencia o incremento de lesiones en el conducto auditivo. Como es lógico los adolescentes no le dan importancia, no son conscientes de la insalubridad de determinados hábitos, ya que como todos sabemos, por efecto de la edad, no creen que estos hábitos puedan, algún día, repercutir en su calidad de vida, dicho de otra manera se consideran inmortales.
Es nuestra responsabilidad y obligación incidir constantemente, de manera machacona, en el peligro que estas modas conllevan, no debemos cansarnos de repetirles que deben bajar el volumen de sus reproductores musicales, que no es bueno llevar permanentemente los cascos colocados.
Debemos hacerles ver que no se trata de una prohibición, que bien utilizados pueden ser un mecanismo de satisfacción, un acompañamiento un entretenimiento, un buen sistema de relajación, siempre y cuando no se excedan en el volumen utilizado, ni en el tiempo en el que lo usan.
Por otro lado debemos informarles del las consecuencias que pueden tener, facilitarles el acceso a los datos, como el que nos dice que en España, cerca de dos millones de personas sufren deficiencias auditivas, que uno de cada tres jóvenes en el futuro tendrá algún tipo de alteración en su salud auditiva.
Debemos estar atentos a los excesos de nuestros hijos y aprender a ser firmes y constantes en el control de su salud, con el tiempo nos lo agradeceran, aunque ahora nos ganemos un “que pesado eres” o “no me rayes”, lo tenemos incluido en el sueldo.
Son muy conocidos los estudios científicos que demuestran la acción perniciosa que sobre el oído tienen el ruido y los sonido, a través de dos condicionantes; la intensidad, si sobrepasa determinados límites, y el tiempo de exposición. Conscientes de ello la comisión europea ha decidido ponerse manos a la obra e impulsar nuevas normas que garanticen la protección de los usuarios de MP3 y móviles con reproductores musicales por el riesgo de pérdida de audición que conlleva su uso.
En esta como en otras muchas actividades de la vida se presentan contradicciones que parecen inexplicables. Las distintas encuestas demuestran que más del 90 por ciento de los españoles continúan utilizando los temidos bastoncillos para limpiarse los oídos, y sin embargo prácticamente todos ellos conocen el peligro que dicha costumbre implica. Luego, no se trata de desconocimiento, sino de la típica actitud irresponsable ante el pensamiento de “eso no me pasará a mí” o simplemente “no saben realmente como utilizarlos”.